Itsaso Elizagoien (Euskal Herriko Trikitixa Elkartea): «El valor de la trikitixa no está solo sobre el escenario o en las grabaciones; está en una memoria popular y en una red comunitaria»

  • Itsaso Elizagoien (Euskal Herriko Trikitixa Elkartea): «El valor de la trikitixa no está solo sobre el escenario o en las grabaciones; está en una memoria popular y en una red comunitaria»

Hablamos con Itsaso Elizagoien, presidenta de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea, de las muchas realidades que hay detrás de la palabra "trikitixa", de la evolución de esta expresión cultural en el siglo XX y del lugar que ocupa actualmente en la cultura de Euskal Herria. También hemos charlado de la creación de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea y de la gran labor que lleva realizando desde 1972 hasta la actualidad para recoger, cuidar y transmitir la memoria de la trikitixa a las nuevas generaciones, "más allá de la lógica del mercado" y en secreto, y de los principales retos y oportunidades que tiene la trikitixa de cara al futuro.


La palabra "trikitixa" tiene muchas acepciones. Como instrumento musical, se dice que arraigó en el País Vasco a finales del siglo XIX. ¿Cómo evolucionó en el siglo XX?

La palabra "trikitixa" designa una realidad amplia: es más que un instrumento musical, una expresión cultural que combina pandero, copla, danza y comunidad. Al principio el protagonismo principal lo tenían los pandereteros, papel que desempeñaron en gran parte las mujeres.

Es bastante sabido que el propio nombre "trikitixa" procede del sonido del pandero. Si tenemos esto en cuenta, aquellas romerías que se hacían solo con pandero también serían trikitixa, ¿no?

Como instrumento, este acordeón diatónico llegó al País Vasco a mediados del siglo XIX, pero es importante recordar que el pandero ya tenía una gran presencia en nuestra cultura popular. En muchas romerías la fiesta se hacía solo con pandero y más tarde también con dulzaina o alboka. La trikitixa llegó, pues, a ese ambiente de romería y baile que ya existía y se adaptó al repertorio de txistu, alboka y dulzaina.

El acordeón diatónico comenzó a extenderse por el País Vasco a finales del siglo XIX, y a principios del XX pandereteros y pandereteras y acordeonistas comenzaron a formar dúos instrumentales. Poco a poco, el acordeón diatónico fue adquiriendo más protagonismo y a partir de ahí se conformó la clásica figura de la trikitixa: acordeonista y panderetero o panderetera.

La guerra de 1936 supuso una gran interrupción: desaparecieron muchas romerías y hubo trikitilaris que dejaron de tocar en la plaza por miedo. Sin embargo, en la posguerra trikitilaris como Elgeta mantuvieron la transmisión, y contribuyeron a crear nuevas generaciones. 

A partir de la década de 1970, además, se reforzó la organización y la conciencia comunitaria, junto con la creación de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea. Eso ayudó a que la trikitixa tuviera presencia más allá de la plaza: en la docencia, en las publicaciones, en los festivales y en las nuevas creaciones. En definitiva, la evolución del siglo XX demuestra que la trikitixa ha sabido innovar manteniendo la tradición.

[Itsaso Elizagoien]


Los cimientos de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea se pusieron en 1972, aunque oficialmente se fundó en 1990. ¿Con qué objetivo nació?

Euskal Herriko Trikitixa Elkartea nació de la necesidad de agrupar a trikitilaris y trikitizales y organizar una comunidad en torno a la trikitixa. Los primeros cimientos se pusieron en 1972, en torno al homenaje a Sakabi y Egañazpi en Usurbil, y desde entonces los principales objetivos han sido garantizar la transmisión, promoción y dignidad de la trikitixa.

La asociación entendió desde el principio que la trikitixa no era solo un instrumento musical, sino que era la expresión de una cultura popular, por lo que se centró en preservar la transmisión intergeneracional y ofrecer herramientas a la comunidad.

Asimismo, la Asociación siempre ha querido actuar más allá de la lógica del mercado: ayudar a jóvenes trikitilaris, recoger el patrimonio histórico, crear y publicar en euskera, fomentar la territorialidad, la paridad y la creación han sido algunos de los pilares de su actuación.

[Presentación del libro de Gorka Erostarbe Egañazpi. Ezinik esan polita ez dela...]


La Asociación ha publicado numerosos libros y discos durante estos años. Es muy significativo que las dos últimas biografías publicadas en formato disco-libro estén dedicadas a dos mujeres: Romualda Zuloaga. Panderoaren bidaia hilezkorra, escrito por Gontzal Carrasco, y Primi Erostarbe. Itzalari dantza, escrito por Itziar Ugarte Irizar. La trikitixa es una cultura popular, por lo que gran parte de la historia está sin escribir. Por tanto, ¿escribir y reescribir esa historia es una de las funciones de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea?

Sí, sin duda. Uno de los principales cometidos de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea ha sido durante estos años recoger la memoria de la trikitixa, cuidarla y transmitirla a las nuevas generaciones. Y es que, en la medida en que la trikitixa forma parte de la cultura popular, gran parte de su historia se ha transmitido oralmente, quedando muchas veces sin escribir. Por ello, la Asociación considera imprescindible documentar y hacer visible esta historia.

El conocimiento de las generaciones anteriores sirve para construir el futuro. Por ello, durante estos años la Asociación ha promovido numerosas publicaciones, discos, trabajos de documentación e investigación para que no se pierda el patrimonio cultural de la trikitixa.

Además, es muy significativo que las dos últimas grandes biografías se hayan dedicado a las mujeres: Romualda Zuloaga y Primi Erostarbe. La presencia de las mujeres en la historia se ha destacado en muchas ocasiones menos de lo debido, aunque han sido fundamentales en la transmisión de la trikitixa y en la tradición del pandero.

Por lo tanto, sí: escribir y reescribir esa historia es también una de las responsabilidades de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea; no solo para preservar el pasado, sino para mantener viva la memoria de una comunidad y construir bases sólidas de cara al futuro.

Además, puedo adelantar que el libro biográfico que publicaremos este año estará dirigido a las hermanas Zubizarreta. Nacidas en Elgoibar, los Zubizarreta Gurrutxaga eran once hermanos. Todos tocaban algún instrumento, pero las pandereteras fueron Pantxika (1988-1964), Martzelina (1892-1991) y Juliana (1910-2006).

Aunque la Guerra Civil española excluyó a las mujeres de la plaza, las hermanas Zubizarreta consiguieron ocupar un lugar en el mundo masculino de la trikitixa. Juliana, por ejemplo, fue panderetera con los más conocidos trikitilaris de la época: Kataolatza, Gregorio de Madariaga, Laja, Sakabi, Ospas de Mendaro, Manuel Gelatxo y su hijo Pedro. Marcelina, por su parte, residió en Zestoa y actuó como panderetera con Joxe Etxabe y Udabe Bittarte, entre otros. Aunque las tres hermanas han fallecido, los familiares que guardan su testimonio nos ayudarán a recuperar y completar la historia.


Euskal Herriko Trikitixa Elkartea celebró sus bodas de oro en 2022 y dos años después, en 2024, publicó un libro que resume el camino recorrido, Euskal Herriko Trikitixa Elkartea. 50 urte eta gehiago, escrito por Laxaro Azkune y Haritz Garmendia. El cambio de sede fue una gran decisión, claro, pero también habrá habido otros cambios dignos de destacar durante cinco décadas, ¿no?

Sí, el cambio de sede fue importante, pero en sus cinco décadas de andadura Euskal Herriko Trikitixa Elkartea ha dado otros muchos pasos y ha vivido transformaciones significativas. Tal y como explica el libro, la evolución de la Asociación ha sido fruto de una continua construcción colectiva.

En los primeros años, por ejemplo, la Asociación no tenía sede ni estructura formal. Muchas de las reuniones se celebraban en restaurantes y sociedades gastronómicas que servían de punto de encuentro a los y las trikitilaris, y no fue hasta 1991 cuando la Asociación fue legalizada. A partir de ahí se sucedieron varios hitos que dieron lugar a una mayor estabilidad.

En 1995 se puso en marcha un sistema de afiliación que dotó a la Asociación de mayor autonomía para desarrollar sus propios proyectos. Hacia el año 2000 vino otro salto cualitativo: por primera vez comienzan a trabajar los liberados y las liberadas, gracias a las aportaciones de las personas asociadas y a los convenios firmados con las instituciones. Esto permitió reforzar la actividad diaria y ofrecer más servicios.

Durante estos años la Asociación ha reforzado la labor de documentación, investigación, publicaciones, formación y coordinación. Prueba de ello son los festivales y conferencias organizadas, los servicios y cursos ofrecidos, así como el gran número de boletines, libros, discos y canciones editados. Según recoge el libro, en las dos últimas décadas se han organizado 35 festivales y 45 conferencias, y se han publicado 30 libros y más de 400 canciones en 31 discos.

En definitiva, en estas cinco décadas la Asociación ha sabido organizar, consolidar y renovar continuamente la comunidad en torno a la trikitixa.

[Presentación del libro Euskal Herriko Trikitixa Elkartea. 50 urte eta gehiago]


La trikitixa les ha dado mucho a la música, y a la cultura vasca en general, y Euskal Herriko Trikitixa Elkartea también ha realizado una gran labor en secreto en la difusión de este patrimonio. ¿Tienen la trikitixa y la Asociación el reconocimiento que merecen?

Yo creo que la trikitixa y la comunidad de la trikitixa han aportado mucho a la cultura vasca y que muchas veces esa aportación no se ha valorado lo  suficiente.

Euskal Herriko Trikitixa Elkartea ha trabajado durante años sin gran visibilidad: recopilando documentación, recogiendo patrimonio histórico, promoviendo publicaciones, ayudando a jóvenes trikitilaris, ofreciendo formación y garantizando la transmisión. Detrás de todo esto ha habido una gran militancia, tanto del voluntariado como de las personas liberadas.

Además, muchas veces se han tomado decisiones al margen de la lógica del mercado: aunque no sean rentables, se ha priorizado la transmisión del patrimonio, la creación en euskera o abrir camino a los y las jóvenes. Esto demuestra que la labor de la Asociación no ha consistido sólo en elaborar una programación cultural, sino en actuar al servicio de toda una comunidad.

En cuanto al reconocimiento, diría que en los últimos años se han dado algunos pasos, pero la propia historia de la trikitixa demuestra que durante muchos años ha vivido en ámbitos informales de la cultura popular: el boca a boca, de plaza en plaza y de generación en generación. Precisamente por eso, para la Asociación es importante recoger esa historia y contarla, porque si un pueblo no cuida su memoria, existe el riesgo de que el trabajo realizado y su aportación quede difuminado.


Siguiendo el camino del bertsolarismo, ¿podría la trikitixa obtener en algún momento la declaración de bien cultural de patrimonio inmaterial?

Yo creo que la trikitixa tiene todos los ingredientes para merecer la declaración de patrimonio inmaterial. Porque no estamos hablando solo de un instrumento o género musical; hablamos del modo de vida, de la forma de transmisión, del lenguaje, de la danza y de toda una expresión de la cultura popular de una comunidad.

El origen de la trikitixa está en el pandero, la copla y la danza, y ha sido una expresión cultural que se ha transmitido oralmente de generación en generación. Por eso, el valor de la trikitixa no está solo sobre el escenario o en las grabaciones; está en una memoria popular y en una red de comunidades.

Como pasó con el bertsolarismo, creo que lo importante no es solo el reconocimiento institucional en sí, sino que haya una comunidad viva. Y la trikitixa tiene eso: ahí está nuestra mayor fortaleza.

[Euskal Herriko Trikitixa Eguna. 05/04/2025 - Agurain]


Muchas veces se considera tradicional la trikitixa, y hay quien quiere traicionar la tradición en nombre de la modernidad. Pero la trikitixa ha sabido mezclarse con otros instrumentos musicales y adaptarse a las tendencias de cada época. ¿Cuál es la situación actual de la trikitixa (en cuanto a los y las trikitilaris, el alumnado, el público, etc.)?

No hay más que mirar en la historia de la trikitixa para entender que la tradición y la innovación siempre han ido de la mano. La trikitixa ha sido siempre una forma viva de expresión cultural y ha vivido en contacto con los cambios sociales, tecnológicos y musicales de cada época. Por eso, la trikitixa ha sabido "renovar la piel": adquiriendo unas tendencias y dejando a un lado otras.

Es tradicional lo que se hace tradicionalmente, lo que se repite. Cuando el pueblo le da al instrumento su propia singularidad es cuando se convierte en popular, en propio, en melodía de Euskal Herria. Cuando hacemos nuestras las influencias externas, a nuestra manera, es cuando se convierten en populares y, si se repiten, en tradicionales.

Si no cambia no se mantiene y si no se mantiene se muere.

Del pandero como único instrumento al principio, se pasó al acordeón diatónico, luego se consolidó el formato de dúo, y con el tiempo ha dialogado con muchos otros instrumentos y moldes musicales. Esto demuestra que la trikitixa no es una pieza guardada en un museo, sino una comunidad cultural en constante movimiento.

Hoy, además, la situación es muy diferente a la de hace 50 años. En 1972 la comunidad de la trikitixa se encontraba en una situación muy vulnerable, mientras que hoy es una comunidad capaz de marcar su rumbo. Ahí está el resultado de muchos años de trabajo colectivo.

En cuanto al alumnado, actualmente existe una amplia red de enseñanza, se organizan encuentros, materiales pedagógicos y sesiones de formación, y las nuevas generaciones tienen más posibilidades que nunca de aprender trikitixa. En cuanto a los y las trikitilaris, también hay perfiles muy variados: más cercanos a la tradición, quienes recurren a la experimentación, y quienes la mezclan con otros estilos musicales.

En cuanto al público, la trikitixa sigue estando muy ligada al ambiente de plaza, romería y fiesta, pero también se ha adaptado a los nuevos escenarios y propuestas artísticas. Todo ello demuestra que la fuerza de la trikitixa no está en una sola forma, sino en la capacidad de una comunidad para responder a los retos de su tiempo.


El 18 de febrero de 2025, el Consejo de Ministros aprobó la creación de la especialidad de trikitixa dentro de las enseñanzas profesionales de música y el 6 de marzo se publicó el real decreto. Inmediatamente, Euskal Herriko Trikitixa Elkartea puso en marcha un proceso de reflexión para recoger las opiniones del profesorado y de las personas asociadas. ¿Qué conclusión sacasteis? ¿Cómo podría influir en los próximos años?

El decreto supone un importante reconocimiento institucional, y la incorporación de la trikitixa dentro de las enseñanzas profesionales de música es un un paso histórico. Pero es cierto que la trikitixa ya tenía desde antes el reconocimiento del pueblo.

En definitiva, la fuerza de la trikitixa no nace con un decreto. Una comunidad la ha mantenido viva durante años.

Por eso, muchas veces decimos que el reconocimiento institucional es importante pero que la trikitixa ha sido legitimada por el pueblo durante todos estos años. Nació de la cultura popular, y gracias al apoyo del pueblo ha llegado hasta donde se encuentra en la actualidad.

Sin embargo, desde el principio tuvimos claro que esta decisión también traería nuevas preguntas y retos. Por eso iniciamos un proceso de reflexión entre las personas asociadas, porque nos parece imprescindible escuchar la visión de la comunidad.

Una idea recurrente en este proceso ha sido la necesidad de preservar el equilibrio: por un lado, lograr el reconocimiento académico y la estabilidad que merece la trikitixa; y por otro, no perder el carácter popular de la trikitixa, la transmisión oral y la cultura de la plaza. Y es que nuestra historia demuestra que la trikitixa no es solo una asignatura de conservatorio, sino la forma de transmisión de una comunidad.

Por eso, entendemos que la clave no está solo en el propio decreto, sino en el camino que va a recorrer a partir de ahora la comunidad. La trikitixa ha demostrado a lo largo de la historia que sabe adaptarse e innovar, pero siempre ligada a la comunidad y a la transmisión. Cuidarlo también en el futuro será uno de los principales retos.

[Usurbilgo Trikitilari Eguna Oroituz. 22/03/2025 - Usurbil]


¿Y cuáles son los otros grandes retos que hay en el ámbito de la trikitixa?

Uno de los principales retos será cuidar la transmisión intergeneracional, que es uno de los pilares de la trikitixa. Una de las principales preocupaciones de Euskal Herriko Trikitixa Elkartea ha sido recoger el conocimiento de las generaciones anteriores y llevarlo al futuro.

En este sentido, consideramos imprescindible mantener con vida las plazas, las romerías y los espacios de transmisión oral. Porque la trikitixa no es solo algo que se aprende en un aula; es una cultura que vive en la comunidad. Por ello, será un gran reto mantener el equilibrio entre la enseñanza reglada y la transmisión popular.

Otro reto será seguir haciendo atractiva la trikitixa a los y las jóvenes, siguiendo el diálogo con las lenguas y sensibilidades de cada época como lo ha hecho la trikitixa a lo largo de la historia.

Además, un gran reto es continuar con la labor de documentación y memoria. Como buena parte de la cultura popular se ha transmitido oralmente, existe el riesgo de que se pierdan diversos testimonios, melodías o vivencias. Por eso, para la Asociación es importante seguir recogiendo y reescribiendo esa historia.

Y, por último, cuidar de la propia comunidad: trikitilaris, pandereteros y pandereteras, profesorado, alumnado, organización y público aficionado. Porque la mayor fortaleza de la trikitixa no es solo la herramienta en sí, sino la comunidad viva que se ha tejido en torno a ella.


[Especial publicado el 25 de mayo de 2026]