Garazi y Unai Lopez de Armentia: «La sala Baratza es un espacio que apoya al sector de las artes escénicas y lo fortalece desde sus bases»

  • Garazi y Unai Lopez de Armentia: «La sala Baratza es un espacio que apoya al sector de las artes escénicas y lo fortalece desde sus bases»

En abril de 2013, los hermanos Garazi y Unai Lopez de Armentia pusieron en marcha la sala Baratza, con la voluntad de crear un espacio que contribuyera a reforzar el tejido de las artes escénicas en Vitoria-Gasteiz. A medida que se han ido tejiendo redes dentro del sector, lo que en un principio parecía un proyecto incluso arriesgado ha terminado por consolidarse como un referente cultural en Euskadi. Hemos conversado con Garazi y Unai con el objetivo de conocer mejor la naturaleza de este centro dedicado a la creación artística, la investigación, la formación, la exhibición y la mediación.


La sala Baratza nació de un sueño algo alocado. En plena crisis, la gente no entendía qué os proponíais, pero lo teníais muy claro. Además, el espacio se creó prácticamente desde cero. ¿Cómo recordáis aquellos años? ¿Qué modelo de sala teníais en mente cuando decidisteis poner en marcha el proyecto?

Baratza surgió de una necesidad, porque en aquel momento nos parecía imprescindible contar con un espacio de ensayo y encuentro que ayudara a fortalecer el tejido de las artes escénicas en Vitoria-Gasteiz. Estábamos en plena crisis, y, como suele ser habitual en esos casos, uno de los ámbitos más afectados era el de la cultura. En poco tiempo, lo que empezó siendo una sala de ensayo, taller y punto de encuentro fue creciendo hasta convertirse en algo mucho más amplio, dando forma a un proyecto cada vez más ambicioso.

El modelo en el que nos inspiramos era el de espacios independientes y alternativos que conocimos en países como Inglaterra, Alemania o Francia. Sin embargo, hace 13 años, las iniciativas de ese tipo iban de la mano de políticas culturales europeas que aquí todavía no existían. Por ello, la apertura de Baratza fue administrativamente compleja, al tener que obtener autorizaciones municipales y realizar otra serie de trámites. Económicamente, además, asumimos un riesgo enorme, pero gracias al esfuerzo, al apoyo privado, a la ilusión y a la dedicación, logramos salir adelante. Sin embargo, siempre decimos que se trata de un ejercicio constante de resistencia, ya que nuestro sector sigue siendo muy precario en este país y resulta prácticamente imposible alcanzar una estabilidad y mantenerse en condiciones dignas.

Dicho esto, a lo largo de toda la década hemos superado nuestras propias expectativas, y hoy podemos afirmar que aquel sueño se ha consolidado como un referente cultural en Euskadi. Se trata de un espacio que apoya al sector y lo fortalece desde sus bases, que acompaña a jóvenes artistas en su proceso de profesionalización y que contribuye a dar a las artes vivas la importancia que merecen en nuestra sociedad.

[Parasite Kolektiboa. Jokoa]


¿Qué es exactamente la sala Baratza? ¿Qué objetivos persigue?

Baratza está situada en el centro de Vitoria-Gasteiz. Ofrece 300 metros cuadrados dedicados a la creación, investigación, formación, exhibición y mediación de las artes. Es un proyecto creado por Garazi Lopez de Armentia, intérprete y creadora de danza, y su hermano Unai Lopez de Armentia, actor y creador de teatro. Cuentan con un equipo estable de tres mujeres/disidentes con las que dirigen esta huerta de la creación.

Baratza impulsa la creación contemporánea y la investigación e innovación en las artes. Apoya desde su creación la escena local y sirve de lanzadera para artistas emergentes. Gracias a los contactos internacionales y a la trayectoria de su equipo, crea también redes tanto locales, nacionales como internacionales entre artistas, espacios y públicos.

Para ello, el centro ofrece residencias, clases, talleres y programación escénica. Además, es un lugar de encuentro para mucha gente del sector cultural, pero también tiene como misión la mediación artística y el trabajo socio-comunitario para con los barrios que le rodean, Coronación y Casco Viejo. Por ello, además de la actividad cultural, la sala acoge charlas, presentaciones, encuentros y programación muy diversa, y colabora en proyectos realizados tanto en Vitoria-Gasteiz como en el extranjero.

[Raira Rosenkjar hablando de la pieza Tetas]


Lo que nació siendo un local de ensayo se convirtió posteriormente en un centro formativo, conscientes de la importancia de rentabilizar el proyecto. ¿Qué tipo de formaciones ofrecéis?

Baratza ofrece cursos regulares de diferentes disciplinas escénicas o físicas, cursos intensivos y masterclasses a lo largo de todo el año. Éstas se dividen en clases regulares (yoga, danza, teatro, etc.) y en talleres, masterclasses o cursos esporádicos. Además, Parasite Kolektiboa dirige el Laboratorio de Investigación y Creación Escénica (LINCE) como eje vertebrador de la filosofía pedagógica de la sala.

Pero también acogemos propuestas externas, siempre vinculadas al cuerpo, al movimiento, a la música, a la creatividad o al bienestar. Son actividades que complementan nuestra oferta habitual y, al mismo tiempo, constituyen una fuente de ingresos para la sostenibilidad de la sala.

[Espacio Kuia]


Siempre habéis concedido una gran importancia al proceso creativo, sin centrar toda la atención en el resultado final. La creación exige unas condiciones adecuadas, y eso es precisamente lo que ofrecéis a través de vuestras residencias artísticas. Recientemente, habéis cerrado una convocatoria de residencias dirigida a dos propuestas escénicas que se encuentren en proceso o en fase de preproducción. ¿Hacen falta espacios no solo de exhibición sino también de creación?

Desde luego. Existe una gran demanda de espacios para los procesos de ensayo, experimentación e investigación. Aquí intentamos dar respuesta a esa necesidad de la mejor manera posible; no solo a través de las residencias, sino también mediante la cesión de espacios de trabajo.

Baratza es una sala gestionada por artistas, por lo que somos plenamente conscientes de la importancia que tiene para las personas creadoras contar con espacios donde investigar, experimentar y ensayar. Facilitar espacio y tiempo para los procesos creativos es uno de nuestros principales compromisos. Por ello, nuestras residencias artísticas ofrecen no solo un lugar de trabajo, sino también apoyo económico, mentorías y procesos de mediación y acompañamiento.

Contamos con tres modalidades de residencia: intercambio de cesiones, colaboración y mediante convocatorias. Todas ellas se desarrollan a lo largo del año.

[Urania Ducajú. Estar viva me grita]


Articuláis la programación escénica anual en varios ciclos: Bertako Fest, Zurrunbilo, Tzan Tzan Fest, Scratxe Gaua y Urteurrena. ¿Qué buscáis con cada uno de estos proyectos?

Todos ellos son ciclos que han permanecido en el tiempo, como un proceso de destilación. En los primeros años, programábamos mensualmente un poco de todo, intentando dar respuesta a las propuestas que nos llegaban y, al mismo tiempo, dar cabida a las obras que más nos interesaban. Pero el volumen de trabajo era excesivo, y, además, no contábamos con las condiciones económicas y estructurales necesarias para sostener ese modelo.

Por eso, con el tiempo, empezamos a apostar por ciclos más acordes con nuestra identidad. Por un lado, tanto la danza contemporánea como las artes escénicas contemporáneas en euskera necesitan un mayor apoyo en nuestro territorio, y son, además, disciplinas que nos interesan especialmente. Por otro lado, queremos impulsar nuevos lenguajes más experimentales. Y, por supuesto, también queremos apoyar obras, compañías y artistas locales.

La programación se articula en varios ciclos: Bertako Fest, para ofrecer lo más fresco de la creación local; Zurrunbilo Jaialdia, que se centra en la creación en euskera; Tzan Tzan Fest, un ciclo exclusivo de danza contemporánea; el suculento y variado ciclo de Urteurrena, que se ha ido consolidando como un espacio para la disidencia –abordando temas de barrio e identidad, disidencias sexuales y de género, entre otros–; y Scratxe Gaua, un fin de semana de las propuestas más atrevidas y en proceso de la escena nacional.

[Idoia Zabaleta. Orta edo nor-bat dantzan]


A lo largo de todos estos años, habéis ofrecido un gran respaldo a la escena local, impulsando de forma especial la creación en euskera. Hace 12-13 años, habría quizás poca costumbre de crear en euskera en Vitoria-Gasteiz. ¿Ha cambiado mucho esa realidad?

Pues lo cierto es que sí ha cambiado, y podemos decir con orgullo que la sala Baratza ha tenido un importante papel en ello. Hace 10 años, en Vitoria-Gasteiz se programaba muy poco en euskera. Hoy en día se sigue programando poco, pero antes todavía menos. Por eso, las personas creadoras vascófonas, al no vislumbrar oportunidades claras para sus obras, no trabajaban en euskera.

Zurrunbilo Jaialdia, festival de las artes escénicas contemporáneas en euskera, nació hace 10 años.

Desde el principio hemos trabajado en la creación de redes con otros movimientos del ámbito creativo en Euskal Herria, con la intención de integrar a personas artistas locales en esos circuitos. Hasta la fecha, hemos colaborado con EHAZE, Oihaneder Euskararen Etxea, las compañías Metrokoadroka, Artedrama y ATX, el Departamento de Cultura de la EHU, la escuela de teatro TAE e Izaskun Arrue Kulturgunea.

Así, la oferta escénica de Zurrunbilo Jaialdia se complementa con actividades paralelas de mediación y formación. Cada año varían y responden al objetivo de acercar las artes escénicas en euskera al público de Vitoria-Gasteiz. Además de trabajar cara al público, otro de los pilares del festival es la creación de redes entre el territorio de Araba y el movimiento de creación vasca contemporánea existente en Gipuzkoa y Bizkaia, así como en Iparralde y Navarra.

[El colectivo Tripak representando Platea en Zurrunbilo Jaialdia]


Las redes que se han ido generando en torno a la sala Baratza no se limitan al ámbito local, sino que tienen también una dimensión internacional. ¿Cómo valoráis el trabajo realizado hasta el momento? ¿Qué papel creéis que tiene actualmente la sala Baratza en Vitoria-Gasteiz?

Los miembros de Baratza y Parasite cuentan con una amplia trayectoria internacional en el ámbito del teatro y la danza. Gracias a ello, Baratza mantiene una red de vínculos con artistas, compañías y espacios afines, tanto a nivel local como internacional. Estas conexiones no solo se sostienen en el tiempo, sino que año tras año se van ampliando, con la incorporación de nuevas alianzas.

En ese sentido, Baratza –huerta en euskera– entiende su labor como una forma de "sembrar" dentro del sector, con el objetivo fortalecer y enriquecer la cultura de manera integral.

Estas son algunas de las alianzas que lo hacen posible:

Topa! es una iniciativa impulsada por Arrakala Koop., Kalakalab, Parasite Kolektiboa, Pez Limbo y Teklak, cinco organizaciones que desarrollan su actividad profesional en distintos ámbitos de las artes, la cultura y la creatividad. Topa! tiene como sede central la sala Baratza de Vitoria-Gasteiz; es allí donde sus promotoras sueñan y diseñan proyectos vinculados a la creación contemporánea, el trabajo con los públicos y la gestión cultural. Topa! comenzó a ser imaginada allá por 2017, empezó a tomar forma en 2021 y se constituyó como asociación en 2022. En su esencia reside el deseo por la colaboración interdisciplinar y la experimentación en modelos de cogobernanza, y es un proyecto con un valor ingénito de cuidado y apoyo colectivo.

La sala Monstrenka, Garaion y Azala son como primas hermanas para la sala Baratza. Se trata de personas y espacios que nutren con fuerza cultural y contracultural las vidas tanto de Araba como de otros territorios. La relación con estos proyectos no es solo necesaria, sino también un placer compartido, capaz de hacer brotar flores silvestres en los caminos más pedregosos.

Localmente, colectivos y compañías –como Sleepwalk CollectiveLarruaTripakLes Bobé Bobé, Pez Limbo, El mono habitado, Kalakalab, Metrokoadroka o DOOS, entre otros– hacen que la sala Baratza y todo lo que ella impulsa cobren sentido. La creatividad y el potencial del territorio son evidentes, y resulta necesario que, entre todos y todas, sigamos construyendo un nicho cultural que merezca la pena seguir alimentando. Por ahora, esa responsabilidad no parece recaer con la misma fuerza en las políticas culturales o en las instituciones.

Además, la sala Baratza ha apoyado y acompañado proyectos e iniciativas como GauekoakFestival InTactoGaztefilm y Zineleku, Jalgi! Ahotsa y Cosmic Fest, entre otros. Asimismo, ha mantenido vínculos con espacios e iniciativas como Zehar, Errota Anitza, el Centro Cívico AldabeKorrika, entre otros.

[Olfa Sendesni]


No hay que olvidar que sois también artistas. ¿Cómo conseguís conciliar la labor directiva del centro con vuestra pasión creativa?

Siempre hemos tenido claro que somos, ante todo, artistas, y que esa dimensión no puede faltar en nuestra vida. Sin embargo, la realidad es que salir adelante viviendo exclusivamente de ello resulta bastante difícil, por lo que no tenemos más remedio que combinar ambas facetas. A esto se suman las dificultades añadidas: las labores de gestión y dirección del centro son a veces más exigentes de lo que nos gustaría, y cuando coinciden con una producción artística, todo se entremezcla. Aun así, es un auténtico placer tener la posibilidad de movernos entre el teatro y la danza.

Diría que hemos aprendido a gestionarlo de forma cada vez más ágil. Además, los hijos e hijas van creciendo y esta nueva etapa nos ha aportado cierta flexibilidad. Al principio, el trabajo de gestión cultural era completamente nuevo: había mucho por aprender, los hijos y las hijas eran todavía de corta edad, y resultaba complicado encontrar el tiempo necesario para los ensayos. Ahora, el equipo de Baratza es más estable, conocemos mejor sus dinámicas y características, y tenemos más claro cómo queremos abordar las tareas de interpretación. En la mayoría de los casos, nuestra situación económica es más holgada, y eso nos permite tomar decisiones más coherentes y saludables.

[El equipo de Baratza]


En la sala Baratza siempre habéis intentado dar respuesta a las necesidades de las artes escénicas de cada momento. ¿Cuáles son esas necesidades en la actualidad? ¿Cómo se puede hacer frente a esos retos?

Es importante que los centros independientes dedicados al sector cultural sean gestionados por artistas, porque eso permite mantenerlos cerca y conectados con las bases del propio sector. Gracias a las ayudas públicas y privadas, podemos sostener nuestra vocación de servicio público, siempre desde la perspectiva del sector y de las personas artistas.

Creemos que la defensa y la dignidad de nuestro sector no son un mero discurso teórico ni una reivindicación abstracta: forman parte de nuestra experiencia vital y profesional. El trabajo diario que realizamos se ve marcado de forma transversal por una militancia que nace de la convicción de que el arte y la cultura son fundamentales para construir una sociedad más crítica, sensible y cohesionada.

Tras doce años de andadura, Baratza sigue teniendo los mismos objetivos que en sus inicios. Sabemos que esto es una carrera de fondo. Aunque en algunos aspectos se han producido avances significativos, todavía estamos lejos de un escenario en el que la cultura sea percibida social y políticamente como un bien universal y una necesidad básica para el desarrollo de las personas y de la comunidad.

Ese sigue siendo el lugar de Baratza, ya que el arte siempre será –o debería ser– una herramienta subversiva, por lo que su posición se sitúa, de forma consciente, en la resistencia.

Partiendo de esa convicción, nuestro trabajo no se limita a apoyar la creación artística y el sector de la cultura. En los últimos años, hemos reforzado nuestro compromiso con el entorno más cercano. Entendemos que la cultura no puede desarrollarse de forma aislada respecto a la realidad social que la rodea. Por ello, participamos activamente en la vida comunitaria del barrio de Coronación, colaborando con asociaciones y proyectos del entorno: Errota Anitza, la asociación vecinal Errota Zaharra, Errota Mahaia, la comisión de fiestas o Errota Eskola, entre otros. Consideramos que la cultura adquiere sentido cuando es capaz de generar vínculos, fortalecer la comunidad y contribuir a representar colectivamente otras formas de habitar el mundo.

 

[Especial publicado el 17 de junio de 2026]