Desde hace diez años, Proyecto Hemen reivindica desde el Casco Viejo de Bilbao otras formas de hacer. El textil y la cerámica son los ejes de esta fábrica de *NEO-artesanía que, a través de cursos, charlas y exposiciones, revisita los oficios tradicionales desde una perspectiva contemporánea y transdisciplinar. Su universo se completa con H05, una marca propia de prendas y objetos. Hemos hablado con sus creadoras para conocer el origen, las ideas y los procesos que sostienen el proyecto.
¿Qué es Proyecto Hemen? ¿Cómo nació la idea de crear este espacio? ¿Quiénes forman el equipo que lo impulsa?
Desde 2016 comenzamos a trabajar juntas en nuestro taller de calle Ronda, en Bilbao, y creamos Proyecto Hemen, *Neo-artisautza Lantegia (Proyecto Hemen, Fábrica de Neo-artesanía); al principio éramos solo Hemen, (aquí). En paralelo, y con autonomía propia se creó (creamos) la marca de prendas y objetos, con el acrónimo H05.
Proyecto Hemen nace con la intención de crear comunidad, impulsar y acercar distintas formas de hacer, el valor artesanal y la experimentación material. Nuestro espacio de creación contemporánea sitúa el textil y la cerámica como ejes para el desarrollo creativo, bajo el deseo de compartir herramientas, tiempo y procesos que nos permitan repensar el valor de los objetos y el concepto de vestir.
Actualmente el proyecto está formado por Estela Miguel, Markel González, Estel Falgas y Mireia Olabarrieta, acompañadas por otras tantas lunas.
Os definís como una fábrica de "neo-artesanía". ¿Qué significa exactamente ese concepto? ¿En qué se traduce en vuestro día a día?
Fabricar viene del griego faber (artesano, obrero). Una fábrica es un espacio para crear, construir y elaborar.
Antes (quizás) un artesano alfarero, por ejemplo, podía dedicarse toda su vida al trabajo en el torno creando y produciendo piezas en una misma línea, o el trabajo del sastre era muy concreto y preciso. En los tiempos en los que vivimos, nos resulta difícil centrarnos en trabajar y desarrollar una sola práctica o técnica artesanal, ya que estamos, sin quererlo, abocadas a diversificar y desenvolvernos en diferentes áreas para sobrevivir. Además de esto, también creemos que es una cuestión de carácter. Nosotras nos sentimos y deseamos multifacéticas y diversas, con intereses que se aproximan a la creación desde diversas disciplinas. Nos aproximamos al concepto de artesanía para ponerlo en valor, incorporando prácticas que combinan lo manual con lo digital, que se mezclan y componen de nuevas perspectivas y vienen a diluir los límites de la artesanía que tenemos en el imaginario colectivo. Neo-artesanía es recoger, ampliar contornos, sumar y superponer.
En nuestro día se traduce con sudor, emoción y malabarismo.
El textil y la cerámica son los dos grandes ejes del proyecto. ¿Por qué elegisteis esas dos disciplinas? ¿Qué posibilidades creativas encontráis en ellas?
La cerámica nos eligió. Fue haciendo barrito en la facultad como nos conocimos las primeras personas que impulsamos este proyecto. Todas estábamos un poco ahí porque nos atraía y queríamos descubrir las posibilidades del material.
El textil puede que viniera de antes, casi de manera un poco transversal. Todas sentíamos un interés por el acto de vestirse casi como un juego que permite imaginar y transformarnos. La indumentaria y los objetos que nos acompañan nos generan preguntas y reflexiones desde las que trabajar.
De alguna manera, también las elegimos conscientemente, desde una reivindicación a prácticas relegadas al ámbito de lo femenino, del hogar, de los objetos decorativos y de las artes menores. Elegir trabajar con materiales blandos es de alguna manera una resistencia feminista. Aprender a cuidar, a encontrarnos desde otro lugar, desde el dejarse modelar y mutar.
Un libro que hemos leído hace poquito y que recoge muy bien estas ideas es blandito, blandito, ¿qué le hacemos las feministas al arte? de blanca arias, de la editorial Cielo Santo. Un texto exquisito y supernecesario para nuestro hacer, ya que reúne artistas que trabajan desde lo blando, reflexionando sobre los procesos, las técnicas y los significados de obras realizadas con materiales textiles y barro.
Contáis con dos espacios: Siku Lantegia y Heze Lantegia. ¿Qué los caracteriza? ¿Qué tipo de experiencias ofrecéis en cada uno de ellos? ¿Es necesario tener experiencia previa para participar?
Aquí pueden venir todas las personas, aunque no hayan tenido experiencia con las técnicas y los materiales. Nuestros ejes de acción principales son el textil y la cerámica, de ahí el nombre de nuestros dos lantegis: Siku y Heze, que tienen que ver con los medios que utilizamos en cada uno de ellos. En ellos realizamos cursos regulares de cerámica y costura, intensivos de torno durante el fin de semana, y otros cursos bimensuales en los que trabajamos diversas técnicas como el patronaje, moldes, técnicas de decoración... Además de nuestro formato más especial, el Lab-oratorio Anual de Cerámica (están abiertas ahora mismo las inscripciones; corred a apuntaros si os atrae la idea de sumergiros en el mundo cerámico con más profundidad).
Defendéis una forma de crear en la que el proceso es tan relevante como el resultado. ¿Qué significa recuperar las técnicas tradicionales y el trabajo manual?
El proceso es un lugar y un tiempo delicioso que debemos disfrutar, sufrir, pelear y abrazar. Pero, sobre todo, transitarlo. El proceso es la reflexión, el aprendizaje, es la carretera asfaltada o de piedras que nos invita a conocernos y disfrutar de nosotros y del otro.
El trabajo con los materiales y el poder "hacedor" y transformador de nuestras manos nos da autonomía, nos permite pensar haciendo. Creemos que la alta exposición y accesibilidad a herramientas digitales generativas nos puede abocar a un vacío existencial por sobreacumulación, maquillado de conocimiento y saberes tramposos que nos alejan del tacto y de la capacidad inherente de las cosas, los materiales y los procesos para transformarnos y afectarnos.
La idea de compartir herramientas, tiempo y procesos es parte fundamental de vuestra filosofía. ¿Por qué es tan importante para vosotras esa dimensión colectiva?
Compartir el espacio de producción y diseño de nuestros objetos con personas y alumnado ha permitido que el proyecto se retroalimente y redimensione. El sistema insiste en mantenernos individualizados y egoístas con el/lo otro. Compartir y crear un espacio en que las personas se sientan tranquilas y libres ha sido siempre nuestro statement. La dimensión colectiva es muy importante, porque nos ha permitido configurar y sacar adelante este enjambre.
Paralelamente desarrolláis H05, vuestra marca de prendas y objetos. ¿Cómo dialoga esa marca con el espacio de creación y qué representa dentro de Proyecto Hemen?
Desde el inicio hemos sentido gran necesidad y ganas de diseñar y producir objetos en Bilbao. Construir metodologías propias, investigar formas de aterrizar y materializar ideas, y desarrollar formas de comunicar la marca. Todo ello nos ha permitido configurar un alma y un contorno de lo que somos, además de "estar" y disfrutar.
H05 ha sido mutable. Aunque desde fuera pueda percibirse con una identidad muy marcada, ha ido creciendo y, de alguna manera, dibujando el momento vital, las necesidades y estéticas que vamos habitando nosotras mismas. H05 ha sido un escáner, una ventana, un manifiesto.
Vivimos en una sociedad marcada por la rapidez y el consumo constante. ¿Qué papel juega vuestro proyecto como alternativa a ese modelo?
Funciona de freno. Si vienes con peso te ayuda a bajar sin peligro, si vas demasiado rápido te ayuda a no volcar de frente.
Nuestro proyecto visibiliza un posible lugar donde situarnos en el mundo. Entre otras y aunque sea por poco tiempo, te puede traer a tu presente y lo compartes contigo y con las compañeras que te rodean. Cuando dejas el taller atrás, recuerdas que, aunque todo vaya muy rápido, con suerte la semana siguiente podrás volver a habitar ese "cero" vital por un momento; podrás volver a hablarte y contarte mientras haces. Y con más suerte, si sigues haciéndolo... puede que consigas autonomía para este sistema de consumo donde todos los haceres se tercerizan y las cosas solo se compran.
Nuestro taller no es un fast food, no se plantea pintar una taza del Pinterest, ni copiar un cuadro mítico de algún "señoro". Preferimos no convertir el taller en un "plan diferente con tus amigas" o un "post mono" para tu red social, sino fomentar el encuentro sostenido en el tiempo, sensible y crítico.
En vuestra tienda-taller el público puede ver cómo se crean las piezas. ¿Cómo cambia la relación con los objetos cuando conocemos quién los hace y cómo se producen?
Esto es clave. En este sistema de producción de objetos masivos y globalizado la mayoría de cosas, pero en especial la ropa, es uno de los productos que más se ha devaluado: el fast fashion y sus consecuencias (ya todes sabemos de qué va esto). Habíamos perdido completamente la conexión y la consciencia del tiempo invertido en la creación y el trabajo con las herramientas y los materiales.
Al final, una técnica puede sustituirse por un sistema tecnológico (como pasa ahora con las imágenes y textos generativos de IA), pero de alguna manera tenemos que prestar atención a los bordados de nuestras amatxus. ¿De qué sirve hoy seguir llenando nuestra vida de objetos sin alma?
Con nuestra práctica y la formación, acercamos al público y al alumnado a los tiempos de creación, a mirar y valorar los objetos que nos rodean.
Durante estos años el proyecto ha ido creciendo gracias a la colaboración de mucha gente. ¿Qué importancia tiene esa red de personas en la evolución de Proyecto Hemen?
Infinita. Tanto las personas que desde el inicio hicieron que este proyecto caminase, como todas las profesionales que han participado y colaborado desde hacer planos y diseños del espacio, las campañas editoriales para la marca, hasta infinidad de colaboraciones que no da para mencionar aquí. Pero, creemos que tendremos una sorpresa en forma de objeto (quizás) al hilo de todo esto antes de acabar el año.
Hoy, desde aquí, mandamos un abracito enorme a Gotzon (alumno, familia y mago), que mientras respondíamos a estas preguntas en el taller se ha presentado como Doraemon con su bolsillo mágico para salvarnos con sus magics tools.
¿Qué valoración hacéis de esta década de andadura?
Nos sentimos muy afortunadas de dedicar nuestro tiempo a lo que más nos gusta. Aun así, nos parece mentira que vayan a hacer 10 años desde que levantamos la persiana. Es un sueño que nos ha quitado mucho el sueño. Cuando trabajas en proyectos tan txikis con tus amigues es difícil compatibilizarlo todo: la vida, nuestra profesión, los deseos y los miedos se mezclan, y hay que aprender a lidiar con ellos. Requiere mucho esfuerzo, pero es nutritivo y gratificante.
No creemos que haya sido fácil, sobre todo porque el sistema económico-político en el que sobrevivimos no para de tirarnos piedras y apretarnos. Hay pocas facilidades para los autónomos pequeños en general. Cuidar y apoyar los proyectos singulares y los comercios locales es responsabilidad de la institución. También es necesario conceder facilidades para que puedan seguir existiendo (no solo los primeros años); sin embargo, son les vecines quienes normalmente les sostienen.
Aún con todo, nos sentimos arropadas por las personas que vienen al taller cada semana, las visitantes, las que se cogen alguna pieza; es toda esa gente la que nos ha mantenido vivas y aleteando.
[Especial publicado el 2 de octubre de 2026]