Nerea Sciarra: «Los programas de Etxe Betea se adaptan a las necesidades de cada directora y de cada proyecto, y no al revés»

  • Nerea Sciarra: «Los programas de Etxe Betea se adaptan a las necesidades de cada directora y de cada proyecto, y no al revés»

Etxe Betea es un espacio de creación situado en el centro de Bilbao que ofrece a mujeres cineastas tiempo, recursos y acompañamiento para llevar a cabo sus proyectos. Es, también, un lugar donde compartir procesos y generar nuevas conexiones entre creadoras de distintos contextos y culturas. Hasta el 16 de septiembre permanecen abiertas sus convocatorias "Una Habitación Propia" y "Elkarrekin Sortzen". Para saber más sobre ellas y sobre el proyecto, hemos hablado con Nerea Sciarra.


¿Cómo nació Etxe Betea? ¿Qué os impulsó a embarcaros en esta aventura?

Etxe Betea nació de la necesidad de un espacio de creación para mujeres cineastas, donde desarrollar sus proyectos cinematográficos con tiempo, recursos y acompañamiento.

Es un espacio de creación situado en el centro de Bilbao que busca dar soporte a mujeres cineastas en las diferentes fases de desarrollo de sus proyectos, pero también generar nuevas relaciones, redes y oportunidades de colaboración entre creadoras de diferentes contextos y culturas.

Desde su lanzamiento en 2022, la productora independiente y feminista Gariza Films, liderada por Lara Izagirre Garizurieta, ha impulsado diferentes programas destinados a apoyar la creación de películas realizadas por mujeres. Desde 2025, la Fundación Basque Know How Fundazioa lidera el proyecto, con el apoyo especializado de la productora.

El impulso para ponerlo en marcha parte, precisamente, de detectar una falta de espacios y recursos específicos para que las mujeres cineastas puedan desarrollar sus proyectos en condiciones de igualdad. Etxe Betea nació con la voluntad de ofrecer no solo recursos económicos y un lugar de trabajo, sino también algo que consideramos fundamental: tiempo de calidad, acompañamiento y una comunidad con la que compartir procesos, experiencias y conocimiento.


¿Qué es exactamente Etxe Betea? ¿Qué lo distingue de otros programas de apoyo a la creación audiovisual?

Etxe Betea es el espacio de creación en el centro de Bilbao donde desarrollamos diferentes programas y residencias artísticas para mujeres cineastas con el objetivo de dar soporte y acompañamiento en el desarrollo de sus proyectos de creación cinematográfica.

Lo que diferencia a Etxe Betea de otros espacios similares es, por un lado, el hecho de que múltiples programas conviven bajo el mismo techo. Así, las cineastas seleccionadas en los diferentes programas tienen la oportunidad de convivir con otras cineastas, compartir experiencias, crear sinergias y una red de apoyo, con el simple hecho de estar viviendo en Etxe Betea. La casa se divide en habitaciones, algunas destinadas a las residencias, otras al codesarrollo y la cocreación y tienen a disposición una cocina totalmente equipada. Todas las residentes que han pasado por Etxe Betea destacan la cercanía y la seguridad que ofrece el espacio para poder desarrollar sus trabajos.

Pero hay otro elemento que para nosotras es fundamental y que constituye una de las grandes diferencias de Etxe Betea: la flexibilidad. Nuestros programas se adaptan a las necesidades de cada directora y de cada proyecto, y no al revés. En lugar de ofrecer un paquete cerrado de herramientas que todas las participantes deben seguir, diseñamos el acompañamiento a partir de las necesidades concretas de cada cineasta y de cada película.

Un ejemplo muy claro es el acompañamiento de mentoría: son las propias directoras quienes identifican qué mujer profesional del sector audiovisual consideran que puede aportarles más en ese momento del proceso. A partir de ahí, nosotras nos encargamos de localizar a esa mentora, conocer su disponibilidad y adaptar la agenda para hacer posible esos encuentros.

Esta forma de trabajar es bastante disruptiva dentro de los programas de apoyo a la creación, porque sitúa a la cineasta y a su proyecto en el centro del proceso. No se trata de encajar un proyecto en una estructura previamente diseñada, sino de construir los recursos y el acompañamiento que cada proyecto necesita para avanzar.


La residencia artística "Una Habitación Propia", que este año celebra su séptima edición, fue el primer programa que pusisteis en marcha, inspiradas en Virginia Woolf. ¿Qué ofrece? ¿A quién se dirige?

Exacto. "Una Habitación Propia" es un programa de residencias artísticas para mujeres de cualquier edad, nacionalidad y experiencia, que estén desarrollando un largometraje. Lo que ofrece la residencia es: una beca de 2.500 € para el desarrollo de la película, 4 meses de alojamiento en Etxe Betea y mentorías mensuales con una profesional del sector audiovisual, elegida por la propia cineasta.

Este año, además, hay el doble de oportunidades de ser seleccionada, porque seleccionaremos a 4 mujeres cineastas: dos con proyecto en euskera y dos con proyecto en cualquier otro idioma.

Otra novedad de este año es que habrá dos periodos de residencia entre los cuales elegir: la residencia de primavera (de enero a abril) o la residencia de otoño (de septiembre a diciembre).


"Elkarrekin Sortzen", que cumple cinco ediciones, es un grupo trabajo de cineastas vascas. ¿Cómo funciona? ¿Qué tipo de relaciones o sinergias surgen entre las participantes en estos encuentros?

"Elkarrekin Sortzen" es un programa de acompañamiento para mujeres cineastas vascas. Hay dos grupos: un grupo de euskera y otro de castellano. Cada grupo está formado por entre tres y cinco cineastas.

Las sesiones son mensuales y suelen durar aproximadamente una mañana. Cada grupo se encuentra una vez al mes y, junto con la dinamizadora de Etxe Betea, cada participante habla sobre su proyecto y entre todas se comparten experiencias, se proponen ejercicios y se da feedback. Estas dinámicas se convierten desde el primer momento en un espacio de cercanía y de seguridad. Muchas veces ha ocurrido que a raíz de conocerse en "Elkarrekin Sortzen", varias participantes han empezado a trabajar juntas en otros proyectos o se han recomendado para trabajar en otros proyectos.


Tanto en "Una Habitación Propia" como en "Elkarrekin Sortzen" los proyectos en euskera tienen su espacio...

Sí, eso es. Uno de nuestros objetivos es impulsar el desarrollo de obras en euskera. Apenas hay cineastas, mucho menos mujeres, dirigiendo películas en euskera. Por eso, "Elkarrekin Sortzen" tiene un grupo específico para proyectos en euskera, donde todo el trabajo de desarrollo y acompañamiento se realiza en este idioma. Queremos que las cineastas puedan trabajar y expresar sus ideas en euskera durante todo el proceso creativo, y que tengan acceso a profesionales que puedan acompañarlas desde esa misma realidad lingüística y cultural.

Además, creemos que impulsar el cine en euskera pasa necesariamente por generar espacios en los que nuevas cineastas puedan desarrollar sus primeras obras. No se trata únicamente de aumentar el número de películas rodadas en euskera, sino de contribuir a crear una comunidad de creadoras que puedan reconocerse, acompañarse y abrir camino para las que vengan después.

En este sentido, tanto "Una Habitación Propia" como "Elkarrekin Sortzen" pretenden ser también un espacio para fortalecer el ecosistema del cine en euskera y dar visibilidad a voces que todavía tienen una presencia muy limitada dentro de nuestra cinematografía.

[Las participantes de "Elkarrekin Sortzen" y las dinamizadoras de Etxe Betea junto con Shuruq Harb ("A Shelter of One's Own"]


La residencia "A Shelter of One's Own", que lanzasteis por primera vez el año pasado, tiene como objetivo fundamental acoger a mujeres cineastas que desarrollan su trabajo en contextos de conflicto, represión o falta de libertad. ¿Creéis que crear un espacio de seguridad y acompañamiento puede ayudar a amplificar voces y experiencias que rara vez encuentran un lugar donde ser escuchadas?

Sin ninguna duda. El año pasado lanzamos la residencia internacional "A Shelter of One's Own" donde seleccionamos a cuatro mujeres palestinas, entre ellas Safaa Khateeb y Shuruq Harb, que ya han realizado su estancia en Bilbao. Sus residencias han sido muy importantes, tanto para nosotras como para ellas. Ha sido muy bonito ver cómo se han fusionado tantas culturas y formas de hacer, de una forma muy orgánica y natural. Se han creado sinergias y nuevas formas de hacer. El espacio de creación Etxe Betea nunca había estado tan vivo.


También habéis puesto en marcha recientemente el programa "Two Week International Residency", y, además, estáis llevando a cabo diferentes intercambios internacionales con otras residencias. ¿Qué aporta esa dimensión internacional tanto a las participantes como al propio proyecto de Etxe Betea?

El año pasado Tamara Lucarini, residente de "Una Habitación Propia", viajó a Pakistán a hacer un intercambio con la residencia pakistaní Neela Asmaan, liderada por Sharmeen Obaid-Chinoy, cineasta dos veces ganadora del Oscar. Este año, en cambio, seremos nosotras las que recibiremos en Etxe Betea a una artista pakistaní durante dos semanas.

Estos intercambios nos permiten abrir los horizontes de nuestras formas de hacer y aproximarnos al cine de formas nuevas y diferentes. Sin ninguna duda, nos ayuda mucho a que las propias participantes de otros programas también puedan tener un contacto cercano con una parte más internacional de la industria.

Además, el hecho de que estas residencias tengan una duración de dos semanas facilita su realización por parte de las cineastas, ya que permite compaginarlas con otros trabajos y proyectos profesionales sin tener que hacer una pausa prolongada en sus carreras. Creemos que esta flexibilidad es especialmente importante para cineastas que están desarrollando sus proyectos mientras mantienen otros compromisos profesionales.


Del 29 de julio al 16 de septiembre están abiertas las convocatorias de vuestras dos residencias. ¿Qué tipo de proyectos y perfiles buscáis? ¿Qué aspectos valoráis especialmente durante el proceso de selección?

No buscamos un perfil específico. De hecho, lo que es importante para nosotras es que las convocatorias sean lo más accesibles posible para las cineastas, que cualquier cineasta pueda participar, sin importar su experiencia o trayectoria.

Sí que consideramos especialmente importante conocer sus motivaciones para participar en la residencia. Para nosotras es interesante saber qué busca en este espacio, por qué considera que la residencia puede ser útil para el desarrollo de su proyecto y qué espera encontrar en Etxe Betea.

[Una sesión de "Elkarrekin Sortzen" en Etxe Betea]


Si una joven cineasta estuviera pensando en presentarse a una de vuestras convocatorias, ¿qué le diríais?

Le diríamos que se anime a dar el paso, incluso si siente que su proyecto todavía está en proceso o que no está del todo definido. Las residencias son precisamente espacios para parar, dedicar tiempo al proyecto, compartirlo y hacerlo crecer juntas.


A pesar del gran número de premios y reconocimientos cosechados por mujeres cineastas en los últimos años, todavía muchas de ellas siguen topándose con serias dificultades a la hora de sacar adelante sus proyectos cinematográficos. ¿Cuáles creéis que son los principales retos a los que se enfrentan las mujeres en el sector audiovisual y cómo puede contribuir un espacio como Etxe Betea a reducir esas barreras?

Uno de los principales retos sigue siendo conseguir financiación y recursos para sacar adelante los proyectos, pero también disponer de tiempo, espacios y redes profesionales para desarrollarlos. Desde Etxe Betea queremos contribuir a reducir estas barreras impulsando el nuevo talento y el desarrollo de películas creadas por mujeres, tanto en euskera como en otras lenguas, a través de nuestras residencias. Creemos que estos espacios de creación también ayudan a conseguir que cada vez haya más películas hechas por mujeres y una mayor diversidad de miradas en el audiovisual.


¿Cómo valoráis el camino recorrido durante este tiempo? ¿Qué nuevos proyectos o líneas de trabajo os gustaría desarrollar en el futuro?

Estamos muy contentas con el camino recorrido hasta ahora y, sobre todo, con las cineastas y proyectos que hemos podido acompañar. Hemos visto cómo las residencias se han ido consolidando y ampliando, llegando cada vez a más mujeres. Además, este año hemos recibido el Premio Elkarlan, un reconocimiento que nos hace especial ilusión porque pone en valor precisamente el trabajo colectivo y la capacidad de generar nuevas formas de colaboración y creación. Para nosotras supone también un impulso para seguir creciendo y desarrollando Etxe Betea.

De cara al futuro, queremos seguir creciendo, impulsando nuevas oportunidades para cineastas y apoyando el desarrollo de sus proyectos, tanto en Euskadi como a través de nuevas colaboraciones internacionales. También queremos seguir explorando nuevas formas de acompañamiento que respondan realmente a las necesidades de cada directora y de cada proyecto.

Nos encantaría crear una comunidad siempre más grande de mujeres que han pasado por Etxe Betea, una red que trascienda el propio programa y que genere vínculos, colaboraciones y nuevos proyectos a lo largo del tiempo. Queremos que Etxe Betea se convierta en la casa desde la que nacen, crecen y se alimentan las películas de una nueva generación de mujeres cineastas de la industria audiovisual.


[Especial publicado el 3 de septiembre]