Mursego: «Estoy centrándome y trabajando mucho en la presencia, el movimiento y la expresión del cuerpo como una prolongación de la canción»

  • Mursego: «Estoy centrándome y trabajando mucho en la presencia, el movimiento y la expresión del cuerpo como una prolongación de la canción»
    Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika

Tras realizar numerosas colaboraciones musicales, Maite Arroitajauregi "Mursego" inició su carrera en solitario en 2009 y actualmente se dedica por completo a la composición de bandas sonoras. Sin embargo, no ha abandonado totalmente los escenarios. El 8 de mayo, por ejemplo, estará en Kutxa Fundazioa Kluba dentro del ciclo de conciertos "Bizi ala Iraun", donde presentará al público las nuevas piezas que ha creado recientemente. Hemos hablado con ella sobre el camino recorrido hasta ahora y sus proyectos futuros.


Después de actuar con Anari, también actuaste con muchas otras bandas y solistas (Lisabö, Xabier Montoia, Gora Japon...). ¿Cómo recuerdas aquellos años? ¿Qué aprendiste de esas experiencias?

Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y recuerdo especialmente cuando empecé a tocar con Anari; lo otro vino después. Lo recuerdo como una época que viví con gran entusiasmo. Anari me gustaba mucho, y un día me llamó para que tocara con ella. Fueron muchos años, y durante ese tiempo adquirí la experiencia que solo se obtiene actuando en directo. Interioricé un compromiso, una forma de trabajar: acudir a los ensayos, organizar conciertos y actuar sobre el escenario. Al fin y al cabo, cogí experiencia. En aquel momento, el escenario me intimidaba bastante, pero, poco a poco, a medida que actuaba en más conciertos, mi miedo a tocar en directo fue desapareciendo.


¿Qué te llevó a lanzarte a actuar en solitario? ¿Qué hay detrás del nombre Mursego?

Embarcarme en un viaje en solitario fue algo natural. Llegó un momento en el que, tras haber trabajado con tantos grupos, tanto en directo como en las grabaciones, sentí la necesidad de hacer algo por mi cuenta, de componer mis propias canciones. De hecho, cuando he tocado en un grupo, normalmente he realizado arreglos de temas que ya estaban compuestos. Pero en un momento dado, sentí el deseo de componer mi propia música. Bueno, yo diría que fue más una necesidad que un deseo. Y así fue como puse en marcha el proyecto Mursego en 2009.

Para empezar a tocar en solitario, tuve que buscarme un nombre artístico. Durante un viaje a Berlín con un grupo de amigos, empezamos a hablar sobre nuestro idioma y nuestras palabras favoritas. Me encanta cómo suena el portugués, y alguien dijo que "murciélago" se dice "morcego" en portugués. Me gustó mucho ese nombre, así que lo adopté, y así se ha quedado. Desde entonces, presto mucha atención a los murciélagos y leo sobre ellos. Me gustan los vampiros y toda la mitología que los rodea: Drácula... Los murciélagos tienen muchas características que me parecen atractivas: son mamíferos y vuelan, tienen muy poca vista y, como son nocturnos, se comunican mediante ultrasonidos... Me encantan los murciélagos.

[Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika]


¿Qué lugar ocupa la experimentación en tu trabajo creativo? ¿Crees en la improvisación o consideras que el trabajo diario es la mejor fuente de inspiración?

Para mí, la experimentación y la creación son dos conceptos que van de la mano: cuando estoy creando, estoy experimentando. Para crear, tengo que experimentar: probar cosas, sonidos... quitarlos, ponerlos y darles la vuelta. Eso es muy importante para mí. La experimentación, la creación y el aprendizaje son tres conceptos que siempre van de la mano en mi proceso creativo.

Hay una corriente que cree en la inspiración, en las musas... Ese no es mi caso. Para mí, tal y como decís en la pregunta, el trabajo diario es la mejor fuente de inspiración; trabajar y trabajar. Y experimentar, probar, jugar, aprender. De ese proceso surgen diferentes materiales. Eso me inspira. También es cierto que a menudo busco fuentes de inspiración en otras disciplinas artísticas; la música, el cine o la literatura pueden ser fuentes de inspiración. Incluso la vida misma. Pero para mí, lo más importante es el trabajo diario, el trabajo de oficina: ir allí, ponerme manos a la obra y pasar horas probando cosas. Por supuesto, durante esa fase creativa también improviso. A veces tengo una idea en mente, pero otras veces surgen de la improvisación. En cualquier caso, lo que más hago es coger una idea o un concepto y convertirlo en algo diferente. Mi trabajo consiste en partir de una idea o un concepto y, desarrollándolo, crear música. Hay muchas cosas que pueden inspirarte, pero los verdaderos resultados se obtienen con el trabajo diario.


Tu primer álbum en solitario salió a la venta en 2009: Bat (1). Luego vinieron Bi (2)Mursegokeriak –canciones, versiones... para obras de teatro, cine y danza– e Hiru (3). Desde tu punto de vista, ¿qué evolución reflejan estas obras?

Una evolución natural. Tenía algunas canciones y un día decidí grabarlas. Fue entonces cuando todo empezó a tomar forma. Empecé a recibir llamadas para actuar en directo y, gracias a eso, comencé a creer en mi trabajo y en mi actividad. Daba conciertos y componía nuevas canciones. Grabé el segundo álbum a medida que componía las canciones, e hice lo mismo con el tercero. He madurado como música. Empecé a trabajar cada vez más con lo que tenía en casa. El violonchelo es mi instrumento, y empecé a acompañarlo con un Casiotone, y, así, fui añadiendo nuevos dispositivos. Por ejemplo, antes tenía un pequeño looper; ahora, sin embargo, trabajo mucho con un looper más grande y, gracias a él, puedo trabajar con tres canales y tres capas al mismo tiempo.

A medida que he ido madurando como profesional, la música que compongo también ha cambiado. Por ejemplo, mis últimas canciones tienen mucho trabajo previo realizado en casa. Lo que puedo hacer ahora es totalmente diferente de lo que podía hacer hace 15 años; ahora controlo mucho más mi equipo de grabación. También tengo muchas más herramientas y utilizo numerosos instrumentos virtuales. Además, creo que en mi música se nota mucho que llevo muchos años trabajando para el mundo del cine. Eso me ha proporcionado nuevas herramientas que he aplicado en la composición de las nuevas obras que ahora voy a presentar.

[Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika]


Tus actuaciones en directo son muy especiales. ¿Qué tiene de performance un concierto?

Intento, sobre todo últimamente, buscar esa performance; me esfuerzo para que no todos los conciertos sean iguales. Estoy centrándome y trabajando mucho en la presencia, el movimiento y la expresión del cuerpo como una prolongación de la canción. También intento llegar al público a nivel espacial: empiezo a cantar estando entre el público, me mantengo cerca de él, le apelo o le llamo de alguna manera y, al mismo tiempo, incorporo a mi repertorio otros sonidos y elementos de audio que no son música, como, por ejemplo, la lectura de textos. En Sukramarkus, por ejemplo, incluyo varias voces: la de Harkaitz Cano, la de Bernardo Atxaga... Intento incluir diversos elementos no exclusivamente musicales, pero, como ya he dicho, en este momento también estoy trabajando un poco los conceptos del cuerpo y el espacio.


Has colaborado con creadores y creadoras del mundo de la danza y el teatro, pero en los últimos años te has sumergido en el mundo del cine, tanto en solitario como, sobre todo, junto a Aránzazu Calleja. Formáis un dúo artístico perfecto, a juzgar por los premios que habéis recibido (entre ellos, el Premio Goya 2021 a la Mejor Música Original, por la banda sonora creada para la película Akelarre de Pablo Agüero). ¿El proceso de componer la música para una película es muy diferente a la forma en la que sueles trabajar en tus propios discos? Según tu experiencia, ¿qué debe tener una buena banda sonora?

Sí, es muy diferente; al fin y al cabo, en tus propias canciones, haces lo que quieres. El formato también es completamente diferente en el caso de las bandas sonoras. Hay un director o una directora que te da más o menos libertad, pero, en esencia, se trata de un encargo; estás componiendo música que va ligada a unas imágenes concretas. Sin embargo, es cierto que hay muchas formas de trabajar. Yo prefiero contar la historia mediante el sonido a mi manera, olvidando las imágenes. Ya lo he hecho alguna vez, pero en este momento eso es bastante utópico. Aunque no es mi forma preferida de trabajar, normalmente suelo estar atada a las imágenes y, a menudo, dependo de ellas. Las imágenes son las que tienen importancia, y la música las realza. No estoy a favor de eso, pero, por desgracia, así suele ser muchas veces.

Por otra parte, la música para el cine implica a muchas personas y recursos: músicos y músicas, ensayos, personal técnico, grabación, estudio... Ahí entra en juego una maquinaria muy compleja. Pero cuando estás sola, haces lo que quieres y como quieres. En definitiva, el cine es un proceso colectivo, pero es demasiado jerárquico para mi gusto; a menudo, es el productor o productora o el director o directora quien tiene la última palabra.

En ese sentido, una buena banda sonora debe ser capaz de contar una historia por sí misma; no debe ser un mero adorno de las imágenes. Por ejemplo, hay algunas bandas sonoras muy buenas basadas en la improvisación. Por poner un ejemplo, creo que la que hizo Neil Young para la película de Jim Jarmusch Dead Man es una buena banda sonora, al igual que la que hizo Miles Davis para Ascenseur pour l'Echafaud de Louis Malle (Ascensor para el cadalso, en castellano), en mi opinión. La banda sonora de Mica Levi para la película de Jonathan Glazer Under de Skin también funciona por sí sola, sin necesidad de imágenes. También hay buenas bandas sonoras de épocas anteriores, como las de Bernard Herrmann y Ennio Morricone.

[Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika]


Está claro que te gusta trabajar con los juegos de palabras y con el sonido de esas palabras. Por lo tanto, no es de extrañar que el año pasado se estrenara el espectáculo Sukramarkus. Antes ya nos has avanzado algo, pero ¿de qué se trata exactamente? ¿De dónde surgió la idea?

Sukramarkus surgió a raíz de un encargo. Joseba Sarrionandia recopiló los palíndromos de Markos Gimeno en un libro. Para completar el libro, pidió a un puñado de artistas que crearan un cartel o una obra similar a un cartel utilizando un palíndromo y, a partir de ahí, situó cada palíndromo en su propio contexto. De ahí viene el título del libro: Markos Gimenoren 101 letrakartel. Posteriormente, esos carteles con letras se convirtieron en una exposición. Se inauguró en el Museo de Euskal Herria de Gernika-Lumo (desde entonces, ha recorrido muchos otros municipios), y fue allí donde me pidieron que hiciera algo con esos carteles-letra. Al principio, la idea era dedicar la mitad del concierto al repertorio de Mursego y hacer algo con los carteles-letra en la segunda parte, pero al final decidí tomar una docena de palíndromos, releerlos y crear algunas piezas en torno a ellos, muy libres, un poco alejadas del formato de la canción, un poco más performativo o algo así.

[Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika]


El 8 de mayo participarás en el ciclo de conciertos "Bizi ala Iraun" organizado por la Fundación Kutxa, en colaboración con Bidean Produkzioak (el programa de 2026 se compone de una mesa redonda y otras 10 actuaciones: Audience, CastaZabal + La María, Ortiga, Gregotechno, Antía Muíño, De Ninghures, Javi Medina, Ibon RG + Enrike Hurtado, Rocío Márquez y El Pony Pisador). ¿Qué has preparado para ese día?

Yo fijé esa fecha, el 8 de mayo, para presentar mis nuevas canciones o experimentos. Lo acordamos hace mucho tiempo. Tenía varios bocetos e ideas en mente para presentar ese día: algunas canciones, algunas piezas... No sé cómo decirlo. Se trata de performances sonoras o de piezas basadas en el sonido. Lo que las hace diferentes es que las he trabajado mucho en casa; es decir, llevaré muchos elementos pregrabados desde casa en el looper, y eso permitirá, en cierto modo, que el cuerpo tenga una mayor presencia. En algunas canciones tendré el violonchelo encima, así que no podré moverme demasiado, pero en muchas otras estaré de pie y me moveré según lo que me pida el concepto o la canción. No sé cómo explicarlo. Como se suele decir hoy en día, performaré las canciones. Será una forma de ver la evolución de Mursego.

Quería cantar sobre muchos temas que me preocupan; por lo tanto, la actuación también tendrá un trasfondo político. Sabemos que todo lo personal es político, pero en este caso muchas de las canciones tienen un carácter político. Los tiempos que corren me piden crear obras con trasfondo o carácter político. El 8 de mayo presentaré cinco o seis obras que he creado recientemente. Algunas, se estrenarán; otras serán adaptaciones... Digamos que será material nuevo.


Publicaste tu último álbum largo en 2017: 100% Oion. Es un trabajo totalmente diferente dentro de tu carrera profesional. Desde entonces, solo has publicado canciones de forma esporádica. ¿A qué se debe esa interrupción?

El motivo de esa pausa está muy claro: el cine me lleva mucho tiempo, y además están el trabajo, la vida cotidiana, criar a un hijo... No es ningún misterio. El cine es muy salvaje; requiere mucho tiempo. Ahora mismo estoy en excedencia, pero hasta ahora he estado trabajando, y a eso hay que sumarle los cuidados (de mi hijo y de mi padre)... Al fin y al cabo, así es la vida. Tengo muchas ganas de volver a subir al escenario; quizá no tanto como antes, pero un poco sí.

Por otra parte, ya no le veo mucho sentido a publicar. Quizá suba alguna cosa a Bandcamp o a algún otro sitio, pero no creo que la sociedad actual y los tiempos que corren sean los más adecuados para publicar discos. Como ya he dicho, prefiero que la gente vaya a los conciertos y disfrute del momento. Estoy en ello.

[Autora de la fotografía: Itziar Bastarrika]


¿Seguirás explorando nuevas formas de expresar el sonido en el futuro? ¿A dónde te llevarán tus próximos proyectos?

Creo que ya he estado diciendo a lo largo de toda la entrevista que seguiré abriendo nuevos caminos. Eso se verá el 8 de mayo. Habrá un cambio en lo referente al sonido. No soy muy partidaria de introducir muchos efectos, pero en algún momento introduciré un pedal. El uso de material pregrabado produce un cambio en el sonido. El material que llevaré grabado estará mezclado por Jon Agirrezabalaga, con el objetivo de conseguir un sonido de gran calidad técnica. Mi sonido siempre ha sido lo-fi, crudo, punk... No se trata de hacer algo en contra de eso, sino de una evolución. He trabajado muchas cosas en casa, y merece la pena compartir ese trabajo mediante un buen sonido. Sin embargo, no le doy demasiada importancia al sonido. Una canción debe defenderse bien, independientemente del sonido. La acústica en Kutxa Kultur es muy buena, así que vale la pena cuidar el sonido, pero sin volverme loca.

Lo más importante para mí es componer buenas canciones, y a menudo me digo a mí misma que también hay que dar su lugar a los errores. A menudo no me perdono por cometer errores, pero, al final, estoy sola, con un looper... Como oyente, creo que eso humaniza al intérprete, y no vivo los errores como algo negativo. Son cosas que pasan. Pero cuando soy yo la que comente los errores, no me gusta. Todavía tengo que aprender a vivir con eso. Siempre digo que intentaré tocar más, pero mi carrera en el mundo de las bandas sonoras también va adelante y tengo mucho trabajo. Por suerte. Últimamente me están llamando mucho para trabajar. Me gustaría tocar, pero el trabajo es el trabajo. Sigo en excedencia, y al fin y al cabo es una fuente de ingresos. También tienes que comer, así que seguiré trabajando en el mundo del cine. Mis próximos proyectos a corto plazo son cuatro películas. Así están las cosas.

Pero sí, seguiré explorando el sonido. Intento que cada proyecto, cada película, aporte algo nuevo: una nueva forma de trabajar, conocer a alguien, introducir un nuevo instrumento... Siempre estoy trasteando; no tanto como me gustaría, ya que no tengo tiempo, pero siempre estoy probando cosas nuevas. Ya sea con un nuevo instrumento virtual –esta misma semana me he comprado un sintetizador Roland 808 de los 80 porque lo necesitaba para un nuevo proyecto– o con un nuevo plugin o efecto –esta mañana he estado probando un filtro under the water–... O veo un tutorial o pregunto algo a la inteligencia artificial, y todo ello me despierta la curiosidad y me dan ganas de probar cosas nuevas. De todos modos, no soy de las que usa no sé cuántos sintetizadores y dispositivos. Como ya he dicho antes, si una canción es buena, no necesita un montón de sintetizadores ni un sonido espectacular. Las cosas buenas hay que defenderlas con cualquier cosa y de cualquier manera.


[Especial publicado el 16 de abril de 2026]