Como cada julio, Olite acoge el Festival de Teatro Clásico, cita ineludible que sitúa al pequeño municipio navarro en el centro del mapa cultural y que en esta edición se celebra del 21 de julio al 5 de agosto. Luis F. Jiménez es su nuevo director. Hemos hablado con él del programa que han diseñado para este año.
El Festival celebra su edición número 18. ¿Cuál ha sido la trayectoria de la cita en este tiempo?
Dado que es mi primera edición como director artístico del festival, solo puedo decir de su trayectoria que, como todo evento cultural que se extiende en el tiempo y que trabaja con creaciones de carácter efímero como el teatro, pasa por distintos periodos, marcados en casi todas las ocasiones por los presupuestos y por la línea artística que le dan su director y los organizadores. Nació como festival de teatro clásico y está abriéndose a propuestas más contemporáneas con relecturas de los textos.
¿Qué supone el Festival para Olite?
Esta pregunta podrían responderla mejor los vecinos y vecinas del municipio, pero yo quisiera contribuir a que Olite se sitúe de una manera más firme en el mapa cultural español, que se le dé una proyección internacional como lugar de acogida de proyectos teatrales, reforzar la referencia que ya tiene en la Comunidad Foral de Navarra, y, sirviéndonos de su patrimonio arquitectural, convertir el pueblo de Olite en un espacio teatral.
En enero fuiste nombrado director artístico del Festival. ¿Cuál ha sido tu trabajo desde entonces?
Asegurar una programación nacional, entrar en contacto con la profesión de Navarra, buscar algunos proyectos asequibles económicamente y de calidad que nos diesen una proyección internacional y que nos abriesen las puertas a futuras colaboraciones con entidades fuera de la Comunidad Foral y establecer una relación directa con el pueblo de Olite y con su equipo municipal, con el deseo de que estén presentes en el festival. Que no solo lo acojan, sino que sus colectivos asociativos participen y contribuyan a la proyección del festival.
¿Qué destacarías del programa que habéis diseñado para esta edición?
Serían varias propuestas. Por un lado está la asociación de autores clásicos con algunos de nuestros mejores autores y directores contemporáneos como Alfredo Sanzol, Alberto Conejero, Laila Ripoll, Antonio Álamo, Andrés Lima, Denise Despeyroux, José Padilla,… Por otro está la apertura a otros lenguajes con propuestas más contemporáneas partiendo de los clásicos, apertura al flamenco y a las músicas del mundo. Lo cierto es que todo es destacable y todo tiene y tendrá su tiempo y su espacio en Olite.
Entre las novedades se encuentra el Ciclo de Textos Poéticos. ¿Qué propone esta actividad?
Esta propuesta nace de tres fuentes. La primera es el programa iniciado el año pasado para los grupos de Navarra, por la Dirección de Cultura y el festival, de apoyo a la profesión con el ciclo de “micro teatro”. La segunda es mi propuesta de incorporar la poética teatral tanto en la selección de textos como en la puesta en escena, utilizando las dependencias del castillo, los muros y las plazas de Olite. Buscar, con la belleza de las palabras y la música, la armonía que lleve al espectador a vivir diferentes estados emocionales que fortalezcan su espiritualidad, en el sentido filosófico, y su imaginación. En definitiva, hacer de Olite, como he mencionado anteriormente, un espacio teatral. Por último, nuestra intención es que estas propuestas seleccionadas sean el principio de creaciones más consistentes en tiempo y puesta en escena, para formar parte de la programación de salas, centros y casas de cultura en la comunidad de Navarra.
Además, recuperáis los Encuentros de Escuelas Superiores de Arte Dramático. ¿Qué suponen estos acercamientos?
Estos encuentros nacen de una preocupación e interés personal. Yo, que comparto mi trabajo de dirección artística con la formación de actores y con la dirección escénica, veo lo difícil que es abrirse camino en esta profesión, que lleva sufriendo muchos daños colaterales desde que nos han colocado en este periodo de crisis y de incertidumbre. Como director de un festival creo tener la obligación de posibilitar el crecimiento profesional y humano de estos jóvenes estudiantes, que aún no son actores ni actrices, pero tienen las herramientas para serlo y lo serán si se les dan las oportunidades y los espacios para crear y para soñar. Estamos organizando este encuentro con el deseo de que tenga una prospera continuidad y de que puedan incorporarse más escuelas, tanto nacionales como internacionales, en futuras ediciones.

La compañía navarra Hoidek Producciones fue elegida para realizar una residencia-laboratorio de Investigación, ¿Qué recorrido va a tener el proyecto seleccionado?
En primer lugar, trabajarán en Olite durante el festival y presentarán un boceto de creación al final del mismo. Una vez terminado el festival y si el resultado es satisfactorio, el grupo podrá buscar fondos y ayudas para terminar la producción, realizar un estreno oficial y proyectarse en la comunidad y a nivel nacional en la medida de sus posibilidades. Se trata de un trabajo de larga duración. El festival les ha posibilitado los inicios del proceso de creación, yo confío en que tendrá buenos resultados y que podrán realizar la proyección que mencionaba.
De cara al futuro, ¿hacia dónde crees que debe caminar el Festival?
Diría que debe abrirse a nuevas propuestas, a lecturas contemporáneas. Es importante también crear lazos de colaboración con otros festivales, con las comunidades fronterizas y buscar relaciones internacionales. El marco en el que se hace el festival puede permitir que estas propuestas de apertura se hagan realidad.